OsvaldoHurtadoPresidente1

En su temprana juventud participó en la fundación del Partido Demócrata Cristiano (1964), luego denominado Democracia Popular, de los que fue presidente en varias ocasiones. En 1968-1969 fue subsecretario del ministerio de Bienestar Social y Trabajo.

Por su oposición a las dictaduras militares que gobernaron al Ecuador en los años setenta, en 1974 estuvo detenido en una sórdida prisión (Reten Sur) y en 1978 su casa sufrió un atentado con una bomba explosiva. Sin embargo planteó la conveniencia de que la transición democrática se hiciera pacíficamente, mediante un acuerdo civil-militar, propuesta que fue acogida y llevada a cabo por el gobierno castrense (1977). Este modelo de cambio pacífico de una dictadura por una democracia fue seguido por otros países de América Latina.

El que haya sido un estudioso de la política y a la vez un político activo permitió que las propuestas con las que buscó el perfeccionamiento de las instituciones democráticas se plasmaran en reformas políticas.

Presidió la Comisión que preparó las leyes de Referéndum, de Elecciones y de Partidos que reglaron el proceso de restauración democrática que culminó con la elección del presidente Jaime Roldós, al que acompañó como candidato a la Vicepresidencia. También influyo en la definición de las instituciones políticas y económicas de las constituciones de 1979, aprobada mediante un referéndum, y de 1998 expedida por una asamblea constituyente de la que fue su presidente.

Sus propuestas políticas estuvieron dirigidas a mejorar la gobernabilidad de la democracia ecuatoriana, fortalecer los partidos políticos, promover la estabilidad política, favorecer la eficaz gestión de la economía y afianzar derechos, garantías y libertades. La constitución de 1998 fue la primera en América Latina en reconocer los derechos colectivos de los pueblos indígenas; además fortaleció la protección de la mujer y determinó los deberes cívicos que debían cumplir los ciudadanos.

Mientras fue Vicepresidente dirigió la preparación del Plan Nacional de Desarrollo 1980-1984 ejecutado en el gobierno del presidente Jaime Roldós, al que sucedió luego de su fallecimiento (1981). En su gobierno rigieron a plenitud las instituciones democráticas: imperio de la ley, división de los poderes públicos, pluralismo político, rendición de cuentas y respeto de las libertades de los ciudadanos. Ha sido un sistemático crítico de los gobiernos autoritarios y populistas; su Presidencia se caracterizó por el ejercicio ponderado y tolerante de la autoridad y en la conflictiva política nacional se ha distinguido por sus posturas razonadas y constructivas.

Le correspondió enfrentar la crisis económica de 1982, causada por la caída del precio del petróleo, la suspensión del crédito externo, un enfrentamiento militar fronterizo y catastróficas inundaciones provocadas por el Niño. Consiguió superarla mediante la aplicación de un severo programa de austeridad, que permitió recuperar la estabilidad económica y poner en marcha el crecimiento. A lo que se sumaron importantes logros sociales: provisión de electricidad a amplias zonas campesinas, educación bilingüe español-quichua y una significativa reducción del analfabetismo.

Siendo Vicepresidente, al producirse un enfrentamiento militar en la frontera sur (1981), llamó a que la clase dirigente asumiera el compromiso de resolver pacíficamente la centenaria disputa limítrofe ecuatoriano-peruana. Con este fin, al asumir la Presidencia promovió un proceso de consultas para que el país definiera una política territorial de Estado, a ser seguida por sucesivos gobiernos. Si bien la iniciativa fracasó, catorce años después se formó un consenso nacional que llevó a que se firmaran los acuerdos de paz de Brasilla (1998).

La Conferencia Económica Latinoamericana (1984), reunida en Quito por su iniciativa, produjo la primera respuesta regional a la crisis de la deuda externa, desencadenada el año 1982 al dejar México de honrar sus compromisos financieros Internacionales.

La decisión más criticada de su gobierno ha sido la sucretización (1983), medida similar a la que los gobiernos de Estados Unidos y de países europeos tomaron para salvar del colapso a importantes empresas en la crisis económica Internacional de los años 2008-2009. Por aquella operación financiera, la deuda en dólares de empresas, bancos e individuos se transformó en una deuda en sucres. De este modo se evitó la quiebra de empresas y bancos, la pérdida de empleos y el empeoramiento de la crisis económica. El Estado no sufrió perjuicios, pues todos los deudores pagaron los créditos, intereses y la comisión que protegía al Banco Central frente a futuras devoluciones monetarias.

Lideró la tesis del ¨NO¨ en el plebiscito del año 1986 convocado por el presidente León Febres Cordero para que el pueblo refrendara sus procedimientos no democráticos. La maliciosa pregunta que sometió a consulta, inicialmente apoyada por los partidos de la oposición, fue negada por una amplia mayoría de votantes.

En la madrugada del 22 de enero del año 2000, mientras muchos guardaban silencio y algunos justificaban el golpe de Estado de indígenas y militares, en una entrevista de televisión condenó a la dictadura en ciernes y convocó al pueblo para que saliera a las calles a derrocarla. Su proclama contribuyó a que la junta dictatorial se disolviera y se impusiera la sucesión constitucional.

En el año 2007 fue el solitario opositor a que, mediante una consulta popular y la convocatoria a una asamblea constituyente, el presidente Rafael Correa desconociera el régimen constitucional vigente. En forma premonitoria advirtió que no buscaba mejorar la calidad de la democracia sino adquirir poderes absolutos. Desde entonces ha sido un firme opositor. En su libro Dictaduras del siglo XXI: el caso ecuatoriano analiza el proceso por el cual el presidente ha puesto bajo su autoridad todos los poderes del Estado.

Junto a ciudadanos de diversas orientaciones políticas, y una amplia hoja de servicios al país, fundó el foro cívico Cauce Democrático (2011), para defender el conculcado Estado de derecho. Al convocar el presidente Rafael Correa a una consulta y a un referendo, para que se aprobaran reformas constitucionales y legales que le permitirían acrecentar su desmedido poder, Cauce Democrático llamó a votar No, propuesta que movilizó a la desalentada oposición e impidió que el Sí superara el 50% en nueve de las diez preguntas sometidas al veredicto popular, a pesar de lo cual todas fueron aprobadas gracias al mecanismo electoral establecido por el Gobierno.